Oye, ¿sabes cuántas personas pagarían por lo que tú tienes? ¿alguna vez te has preguntado cuántas personas darían lo que fuera por eso?
Te pones mal porque te gusta el teatro, te gusta que la gente te rodee y te empiecen a preguntar qué te pasa, te encanta dejar mal a las personas y hacerte la típica persona guay que hay en las películas. Pero si hay algo que no se puede permitir, es eso tan destacado que haces. No me refiero a gente vaga, porque la hay, si no a aquella gente que tiene dificultades con esto y que cada día que llega a casa le espera un disgusto. No me tomes como loca, porque ese tipo de personas, las hay.
Menudo ejemplo que das, ¿no? Es decir... si intentas ser la típica persona que no se conforma con nada, vas un poco mal. ¿Te conformas solo con lo perfecto? Déjame decirte que no hay nada ni nadie perfecto en este mundo, excepto Dios. Si vas a ser así, que solo quieres lo perfecto y a los demás que les den, replanteate lo que haces y cambia un poco. Cambiar por tu propia voluntad nunca viene mal.
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